Canet de Mar

Canet de Mar

Canet de Mar es un municipio costero de la comarca del Maresme, en la provincia de Barcelona, Cataluña (España), reconocido por sus playas, su patrimonio modernista y su calidad de vida. Su desarrollo urbano combina la tradición marítima y agrícola con un creciente carácter residencial y turístico, favorecido por su ubicación estratégica entre Barcelona y otros municipios del litoral. Además, el municipio destaca por su patrimonio histórico, cultural y arquitectónico, que incluye obras de reconocidos arquitectos modernistas y elementos emblemáticos como el Castillo de Santa Florentina. La localidad mantiene una intensa actividad cultural y turística durante todo el año, integrando sus servicios urbanos con un entorno natural mediterráneo que contribuye a su atractivo como destino residencial y vacacional.

Canet de Mar

Geografía

Canet de Mar se ubica en el litoral central de la comarca del Maresme, entre los municipios de Arenys de Mar y Sant Pol de Mar. Su término municipal abarca aproximadamente 5,6 km², con un relieve que combina la franja costera, de playas y paseo marítimo, con suaves elevaciones hacia el interior. Esta configuración permite una transición paulatina entre el entorno urbano consolidado y zonas verdes interiores que forman parte del paisaje mediterráneo típico de la costa catalana. La localización estratégica de Canet, próxima a Barcelona y con acceso directo a la C‑32 y a la línea ferroviaria R1, potencia tanto su función residencial como turística, favoreciendo la movilidad y la conexión con el resto del Maresme y del área metropolitana.

 

Demografía y Gobierno municipal

Según los datos más recientes de 2024, la población empadronada de Canet de Mar asciende a 15.135 habitantes. La distribución demográfica combina un núcleo urbano consolidado con áreas residenciales dispersas y urbanizaciones cercanas a la costa, reflejando un patrón característico de municipios costeros que combinan actividad turística y residencial. La evolución poblacional ha sido notable desde la década de 1980, cuando la población era de aproximadamente 8.062 habitantes, evidenciando un crecimiento sostenido asociado al desarrollo urbano, el atractivo turístico y la proximidad a Barcelona.

Canet de Mar está gobernado por el alcalde Pere Xirau Espàrrech (Canetencs Independents) desde 2023, gestionando urbanismo, cultura, turismo, servicios sociales y el desarrollo del municipio.

Historia y orígenes

El origen del poblamiento de Canet de Mar se remonta al siglo XI, cuando era conocido como “Valle de Canet y Romaguera”. El topónimo “Canet” deriva del latín cannetum, que significa “lugar de cañas”, aludiendo a los antiguos riales cubiertos de cañas presentes en la zona. Durante la Edad Media, Canet desarrolló un pequeño núcleo agrícola y pesquero, vinculado a la baronía del Maresme y organizado alrededor de la iglesia parroquial y los caminos interiores. Con la llegada del siglo XIX, el auge del turismo de veraneo y la construcción del ferrocarril transformaron la localidad, fomentando la expansión urbana, la edificación de residencias de verano y la modernización de servicios, consolidando su identidad como destino balneario y residencial de la burguesía catalana.

Canet de Mar

Economía

La economía se articula en torno a tres pilares principales: turismo, servicios y patrimonio cultural. El turismo costero constituye un motor económico clave, impulsado por las playas, el paseo marítimo y la oferta cultural durante todo el año. La localidad también conserva actividad agrícola tradicional, con cultivos de flores, fresones y huertas, aunque en menor medida que en el pasado. Además, la actividad comercial y los servicios urbanos modernos —restauración, comercio local, eventos culturales y deportivos— refuerzan la vida cotidiana y la calidad de vida de residentes y visitantes. El municipio combina así desarrollo económico con la preservación de su identidad histórica y cultural, lo que lo convierte en un referente en el litoral del Maresme.

Patrimonio, cultura y turismo

Canet de Mar alberga un importante patrimonio arquitectónico y cultural, especialmente vinculado al modernismo catalán. Entre las obras más destacadas se encuentran la Casa Roura y la Casa‑Museu Domènech i Montaner, diseñadas por el reconocido arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Otro elemento emblemático es el Castillo de Santa Florentina, con origen romano y transformaciones posteriores como villa medieval y residencia señorial. Además, el municipio mantiene un rico tejido cultural con festivales, actividades artísticas y eventos vinculados al turismo, que se complementan con sus playas y el paseo marítimo, integrando patrimonio histórico y ocio en un entorno natural mediterráneo.

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