Municipio situado en la comarca del Maresme, en la provincia de Barcelona, Cataluña, caracterizado por su combinación de litoral mediterráneo y primeras elevaciones de la Serralada Litoral. Su origen se remonta a núcleos rurales de tradición agrícola, con un desarrollo histórico vinculado al cultivo de viñas, huertos y al modo de vida tradicional del Maresme. En las últimas décadas, el municipio ha experimentado una transformación significativa, pasando de ser un pequeño núcleo agrícola a un área residencial de alto nivel de vida, atrayendo nuevos residentes y segundas viviendas gracias a su proximidad a Barcelona, su entorno natural y la calidad de vida que ofrece. Con una población que ronda los 6.700 habitantes, Sant Vicenç de Montalt combina su identidad histórica y rural con la modernidad urbana, el desarrollo residencial y la conservación de su patrimonio natural y cultural, constituyéndose como un ejemplo representativo de la evolución de los municipios del litoral catalán.
Demografía y población actual
Según los datos más recientes (2023-2024), Sant Vicenç de Montalt cuenta con unos 6.700–6.725 habitantes.
La densidad de población supera ampliamente la media catalana: rondando los 830–844 hab./km².
La distribución por edades —según datos de 2024— muestra una estructura bastante equilibrada, con un número apreciable de jóvenes, población en edad adulta y personas mayores.
Sobre la composición por nacionalidad, hay presencia de población extranjera, lo que refleja cierta diversidad demográfica.
Esta evolución demográfica revela un crecimiento sostenido, especialmente a lo largo de las últimas décadas: a mediados del siglo XX era un municipio pequeño, mientras que desde los años 1990–2000 ha experimentado una expansión significativa, tanto por crecimiento natural como por migración e instalación de nuevos residentes.
Historia y transformación del municipio
Históricamente, Sant Vicenç de Montalt, era un pequeño núcleo rural —con tradición agraria—, con una economía basada en el cultivo de viñas y huertos, reflejo de la vida tradicional del Maresme.
El gentilicio de sus habitantes, “xurravins”, remite a esta identidad agrícola y al vínculo con el entorno natural —la denominación proviene de un pájaro llamado “gafarró”, que tradicionalmente estaba muy vinculado al paisaje local.
A finales del siglo XX, el municipio ha experimentado una transformación profunda: de pueblo agrícola a municipio residencial de renta media-alta/alta.
Este cambio ha venido acompañado de un desarrollo urbanístico y de infraestructuras, manteniendo parte de su identidad tradicional, pero adaptándose a las nuevas dinámicas sociales, económicas y de movilidad.
Socioeconomía, vivienda y estilo de vida
Sant Vicenç de Montalt es conocido hoy por su alto nivel de vida y por situarse entre los municipios con la vivienda más cara de la demarcación de Barcelona.
Este encarecimiento se explica por su atractivo —mar y montaña, entorno tranquilo, proximidad a Barcelona, calidad de vida— lo que lo convierte en un destino deseado para quienes buscan residir en un entorno residencial, natural y bien conectado.
También ha cambiado la composición residencial: muchas viviendas corresponden a segundas residencias, nuevos residentes de fuera del municipio o extranjeros, lo que ha transformado parcialmente su estructura social
Geografía
Ocupa una superficie aproximada de 8 km². Su territorio combina una franja litoral mediterránea con las primeras elevaciones de la Serralada Litoral, lo que le confiere un relieve variado que incluye playas, acantilados suaves y colinas de moderada altitud cubiertas de vegetación mediterránea, como pinos, encinas y arbustos de matorral.
El núcleo urbano se desarrolla principalmente en la zona llana próxima al mar mientras que las laderas y elevaciones interiores acogen urbanizaciones dispersas, áreas forestales y espacios recreativos.
El clima mediterráneo y la proximidad al mar, caracteriza esta villa por tener veranos cálidos y secos e inviernos suaves y húmedos y contribuye a la diversidad paisajísticafavoreciendo, históricamente, la agricultura —principalmente viñas y huertos— así como el desarrollo residencial y turístico actual.
Cultura, identidad local y cambios recientes
El apelativo “pueblo de los xurravins” mantiene viva la memoria colectiva de su pasado agrícola, aunque hoy esa tradición convive con un estilo de vida más urbano y residencial.
En 2024 y 2025, el municipio ha impulsado un renovado tejido cultural: se han organizado más de 90 actividades culturales —teatro, festivales, exposiciones, sardanas, conciertos— con participación vecinal, lo que evidencia una apuesta clara por la cultura local como parte de la identidad contemporánea del municipio.
Este esfuerzo forma parte de un plan más amplio de revitalización urbana y comunitaria, que pretende equilibrar la expansión residencial con el mantenimiento de la cohesión social, la participación ciudadana y la conservación del patrimonio natural y cultural.