Mataró es la capital de la comarca del Maresme, en la provincia de Barcelona (Cataluña, España). Situada al borde del mar Mediterráneo y a unos 30 km al noreste de Barcelona, la ciudad combina un litoral urbano consolidado con un interior de carácter residencial e industrial, lo que le confiere una doble condición de ciudad costera y centro metropolitano de referencia en la zona. Su desarrollo histórico, desde la época romana hasta la actualidad, y su papel como núcleo comercial, cultural y de servicios, han consolidado a Mataró como un punto estratégico dentro del litoral catalán, integrando infraestructura portuaria, patrimonio urbano y oferta de ocio y recreación para residentes y visitantes.
Geografía
Mataró ocupa un término municipal de aproximadamente 22,5 km², con una topografía que combina llanuras costeras y suaves elevaciones hacia el interior, lo que ha condicionado históricamente la disposición urbana y la ocupación del suelo. Su ubicación costera le otorga un frente marítimo extenso, con playas de arena, puerto deportivo y un paseo marítimo consolidado, elementos que conforman un eje estratégico para el turismo, la recreación y la actividad náutica. La ciudad articula su espacio entre la costa y una trama urbana densa, integrando barrios históricos con edificaciones de diferentes épocas, áreas residenciales modernas, polígonos industriales y amplios espacios verdes, incluyendo parques y zonas periurbanas, lo que le confiere un carácter urbano heterogéneo y diversificado, reflejo de su evolución histórica, su desarrollo económico y su función como capital comarcal del Maresme.
Demografía y datos recientes
Según datos oficiales del padrón municipal, a 1 de enero de 2024 Mataró tenía 131.829 habitantes, lo que representa un incremento de 1.937 personas respecto al año anterior. En las últimas dos décadas la población ha crecido un 28,7 %.
El crecimiento de población registrado en 2023‑2024 es el mayor desde 2006, evidenciando una nueva fase de expansión demográfica. Mataró es actualmente la ciudad más poblada de Cataluña que nunca ha tenido una alcaldesa, un hecho destacado en el contexto regional. La ciudad afronta el desafío de compatibilizar su expansión urbana y residencial con la conservación del litoral, los servicios públicos y la sostenibilidad ambiental.
Historia y orígenes
En época romana, Mataró era conocida como Iluro o Illuro, y se han hallado numerosos restos arqueológicos en su casco antiguo, que confirman su importancia como asentamiento costero y centro comercial en el litoral mediterráneo. Durante la Edad Media, la villa experimentó un desarrollo limitado, marcado por la agricultura, la pesca y la consolidación de su núcleo urbano alrededor de la iglesia y la plaza mayor. En 1848 se inauguró la primera línea de ferrocarril en la península —Barcelona–Mataró—, un hito que supuso un impulso decisivo para el crecimiento económico y la urbanización del municipio, facilitando la conexión con la capital catalana y potenciando la industrialización. A lo largo del siglo XX y XXI, ha evolucionado de villa costera a ciudad moderna,consolidándose como capital del Maresme y referente cultural y económico del litoral barcelonés.
Economía
El sector servicios, el comercio, la hostelería y la actividad náutica —gracias al Puerto de Mataró— son pilares fundamentales de la economía local.
Mataró acoge un conjunto de empresas industriales, actividades comerciales y un parque tecnológico/universitario que dinamizan la economía más allá del turismo y la costa.
El crecimiento demográfico reciente influye en el desarrollo inmobiliario, los servicios urbanos, la oferta educativa y las infraestructuras, generando una ciudad multifuncional con retos de planificación urbana
Patrimonio, cultura y litoral
En su casco antiguo se conservan restos arqueológicos de la antigua Iluro, incluidos hallazgos romanos en viviendas y zonas de alcantarillado. El litoral cuenta con playas, paseo marítimo y el Puerto de Mataró —con 1.080 amarres—, que ofrecen servicios náuticos, recreativos y de ocio. Mataró combina su tradición mediterránea con una oferta cultural creciente, espacios públicos, equipamientos urbanos y un centro que se ha renovado incorporando tejido comercial, administrativo y cultural. Además, la ciudad acoge eventos culturales, festivales y actividades educativas que refuerzan su papel como referente comarcal en el ámbito cultural y social.