Calella

Calella

Calella es un municipio costero de la comarca del Maresme, en la provincia de Barcelona, Cataluña (España), caracterizado por su tradición turística consolidada, sus extensas playas de arena fina y su núcleo urbano dinámico y bien estructurado. Su localización estratégica entre Barcelona y otros municipios del Maresme ha favorecido históricamente su desarrollo económico y cultural, convirtiéndola en un referente del turismo de sol y playa en el litoral catalán. Además de su relevancia turística, conserva un patrimonio histórico vinculado a su pasado marinero y agrícola, que se combina con una oferta moderna de servicios, comercio y ocio. Esta conjunción de tradición, urbanismo costero y entorno natural ha configurado un municipio con identidad propia, donde la vida residencial, la actividad turística y la diversidad cultural coexisten de manera equilibrada

Calella

Geografía

Se sitúa en el litoral central de la comarca del Maresme, en la provincia de Barcelona, limitando al norte con Pineda de Mar, al sur con Sant Pol de Mar, al oeste con Vilassar de Dalt y al este con el mar Mediterráneo. Su término municipal abarca aproximadamente 8 km², con un relieve llano en la franja litoral y suaves elevaciones hacia el interior.

El municipio presenta clima mediterráneo, con veranos cálidos e inviernos suaves, favoreciendo tanto la actividad turística como la vida residencial. La combinación de litoral, núcleo urbano consolidado y proximidad a áreas naturales permite compatibilizar urbanismo y conservación del entorno, así como una integración eficiente con la red de transporte regional.

 

Demografía y Gobierno municipal

Según los datos más recientes de 2024, Calella tiene una población aproximada de 20.207 habitantes
El municipio se distingue por una proporción significativa de población extranjera: cerca del 18–19 % de los empadronados tienen nacionalidad no española. Este carácter diverso contribuye a la multiculturalidad del municipio y afecta a su tejido social, económico y cultural.

Calella está gobernada por el alcalde Marc Buch Rigola del partido Junts Calella, elegido en 2023. El Ayuntamiento gestiona competencias municipales orientando la gestión local a la sostenibilidad, el desarrollo urbano y la calidad de vida de sus habitantes y visitantes.

Historia y orígenes

El territorio de Calella muestra evidencias de la época romana, cuando la localidad formaba parte de la red de asentamientos costeros dedicados a la pesca y al comercio marítimo. Durante la Edad Media, se consolidó como un pequeño núcleo agrícola y pesquero, vinculado a las tierras de la baronía del Maresme, y desarrolló estructuras urbanas básicas alrededor de la iglesia parroquial.

A partir del s. XIX, la llegada del ferrocarril y el auge del turismo de veraneo transformaron la localidad, como destino balneario para la burguesía catalana. La construcción de hoteles, paseos marítimos y residencias veraniegas, junto con la modernización de sus servicios urbanos, marcó el inicio de una expansión urbana sostenida que continúa hasta la actualidad. Este proceso convirtió a Calella en un referente del turismo litoral.

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Economía

La economía de Calella depende de forma predominante del sector servicios, especialmente del turismo, la hostelería, el comercio y servicios asociados. Estimaciones recientes señalan que aproximadamente un 91,7 % del producto interior bruto (PIB) del municipio proviene de actividades del sector terciario.

El comercio local —con una zona comercial urbana céntrica—, junto con una oferta significativa en alojamientos, restauración, ocio y eventos, refuerza la economía turística. Calella también ha diversificado su oferta hacia el turismo deportivo, familiar y cultural, intentando reducir la estacionalidad tradicional del turismo de sol y playa.

En contraposición, los sectores industrial y agrícola tienen hoy una presencia muy residual, siendo marginales en comparación con el dominante sector servicios.

Sociedad, cultura y turismo

Es reconocida como la “capital turística de la Costa del Maresme”, gracias a su litoral de playas, su paseo marítimo, y su oferta cultural durante todo el año.

El municipio cuenta con un tejido asociativo activo, diversidad cultural y una oferta de ocio variada: mercados, comercio, restauración, eventos culturales y deportivos —lo que la convierte en un destino atractivo tanto para visitantes como para residentes.

Su casco urbano combina zonas peatonales, espacios verdes, playas y servicios urbanos, lo que facilita una calidad de vida elevada para quienes viven allí de forma permanente.

Su estratégica ubicación y la accesibilidad desde Barcelona y otros municipios del Maresme refuerzan su papel como referente turístico y residencial en la comarca.

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